Tras el referendo de Santa Cruz , donde la próspera región boliviana aprobó su estatuto autonómico por amplia mayoría (85% a favor) en franco desafío al gobierno de Morales, toda la atención se centra en estar al corriente de qué ocurrirá en Bolivia. Muchos analistas bolivianos señalaban que se esperaba un estallido de violencia tras el referendo separatista de Santa Cruz, cosa que de momento no se ha producido. Pero es innegable que la tendencia del país altiplánico está en la segmentación de su territorio. Además lejos de que la situación esté bajo control, en Bolivia imperan la violencia e ingobernabilidad.
Una región como Santa Cruz (la región más prospera de Bolivia, que maneja más del tercio del PBI), no puede ser tratada de la manera como Evo Morales la ha venido tratando en los últimos años. Si Morales presumía que las maniobras [socialistas y nacionalistas ] que lleva a cabo , como la ola de nacionalizaciones, la aprobación de una nueva constitución o la reforma agraria, bastarían para que muchas regiones bolivianas estén de su lado, se equivoco de pies a cabeza. Si uno mira a los países desarrollados y la forma como sus ciudadanos muestran su apoyo a uno u otro líder, inmediatamente nos damos cuenta que todos los ciudadanos apuntan primero al tema del desarrollo económico, que es indispensable. Santa Cruz y otras regiones cercanas (que desde hace años son el motor económico del país) no están exentas a esos deseos (no están locos para vivir de las “seudoreivindicaciones” que impulsa Morales), el tema económico es fundamental; y para Santa Cruz, Evo Morales solo les asegura el fracaso económico y social.
Ninguna población puede estar contenta con una simple “revolución de papel”, sino tan solo con el desarrollo económico y social. Nacionalizar un pozo petrolífero o crear una nueva y súper constitución puede tener mucho apoyo en un principio, de hecho en Bolivia ese efecto duro poco más de un año, pero cuando la gente empieza a darse cuenta que no hay un rumbo claro -la inversión escapa , no hay empleo y cada vez existen más presiones sociales- sobre su presente y futuro , es cuando se cansan y empieza el rechazo. (Eso ya paso en Venezuela, donde a pesar de los miles de millones de petrodólares que maneja Hugo Chávez, perdió el referendo con el que pretendía “oficializar su dictadura”). Pensemos en el Perú, donde el gobierno en estos momentos no es muy popular, pero a medida que pasa el tiempo la gente se va dando cuenta de que en este país tiene una oportunidad, tiene algún futuro. ¿Pensaran lo mismo la mayoría de bolivianos?, no lo creo.
Además , sabemos que estos procesos autonómicos han ido en aumento desde que hace más de un año , cuando los prefectos de las provincias con aspiraciones autonómicas empezaron a señalar de que las presiones e intimidaciones que Evo Morales empezó a realizar (apoyado por algunos movimientos indígenas) para imponer su nueva constitución , so pretexto de una supuesta conspiración para boicotear la Constituyente, podría desintegrar el país . Esto no hizo más que reforzar las creencias de las regiones del oriente boliviano de ser los únicos defensores de la democracia frente a un gobierno autoritario y de pensamiento étnico-radical.
Todas estas tensiones que hoy acontecen en Bolivia (incluyendo a los procesos de autonomía) pudieron ser evitadas. Hubiera bastado un mínimo de sensatez y racionalidad de parte del gobierno boliviano. Pero con un Morales tan influenciado por la lógica chavista (que lo ha secuestrado y puesto como un simple peón de Hugo Chávez) y empeñado en una política de descalificación y confrontación, esto no pudo ser posible .No busco ningún acercamiento con la población y sus autoridades , por eso sus mismos compatriotas buscan otras opciones .
Santa Cruz ya ha realizado su refererendo con un aplastante éxito, Tarija y Beni ha declarado que celebrararán consultas similares en tres meses, en Chuquisaca y Cochabamba las ambiciones autonomistas han ganado algo de terreno (aunque aquí la población esta mas dividida). Si estas cuatro últimas regiones secundan a Santa Cruz, la influencia de Evo Morales quedará aislada a tres regiones: La Paz, Oruro y Potosí, las regiones más pobres de Bolivia.
Aun con un panorama tan sombrío, todavía hay bastante espacio para la negociación y el diálogo. El gobierno de Morales y las regiones que tienen aspiraciones autonómicas, deberían flexibilizar sus posturas y disminuir sus pretensiones, para poder negociar una salida pacífica a la crisis.
No obstante , hay que ser claros en un punto , el referendo de Santa Cruz no es un buen ejemplo , por el contrario es una mala señal , que perturba aun más el proceso de integración de Latinoamérica y debilita la estabilidad institucional de Sudamérica. Nada más ficticio y superfluo pesar que un referendo es la solución a todo.
En conclusión, que Bolivia no se divida, dependerá mucho de que su gobierno plantee una “plena reunificación”, deponiendo antes todo tipo de beligerancia y propósito de descalificación. Pero si Morales continua con esa necia estrategia de afrenta e injuria, lo más probable es que Bolivia siga disociándose o comience el fin del gobierno de Evo Morales. Verdaderamente es una pena lo viene pasando en Bolivia , un país tan cercano al Perú , pobre muy pobre como la mayoría de países latinoamericanos , sin oportunidades y para colmo de males , mas desunido que nunca.













