El referido reglamento establece además, la intervención de las FF.AA en la salvaguardia del orden y la tranquilidad pública, en apoyo de la Policía Nacional. Sin que ello signifique que las FF.AA asuman el control del orden interno, como si sucede por ejemplo al decretarse el estado de emergencia (dispuesto por graves circunstancias que afecten la vida de la nación), sino tan solo un accionar de colaboración con la fuerza policial en determinadas situaciones, sobre quien sí recae en primera instancia, la labor de mantener el orden público.
Los efectos prácticos de esta norma se vieron por primera vez, durante el paro del pasado 9 de Julio, de manera exitosa dicho sea de paso. Y mientras las FF.AA resguardaban los servicios básicos del país (infraestructura vital), la Policía Nacional se dedicaba a asegurar el orden y tranquilidad pública en las calles.
Sin embargo, el reglamento fue duramente criticado, recibiendo un injustificado cargamontón con el objetivo de deslegitimarlo además , de parte del sector más hipócrita del país: los caviares y las “oeneges” dizque derechohumanistas. Ellos sostienen que el gobierno ha asumido un carácter autoritario con el fin de reprimir las protestas sociales y que traspasa mucho poder a las instituciones castrenses, en una especie de “carta blanca” con el que pueden atentar contra los ciudadanos.
Evidentemente que todas estas falacias caviares no son ciertas. Pues al contrario de lo que ellos sostienen, con este reglamento se acabará con el uso arbitrario de la fuerza y regulará la participación militar en el restablecimiento del orden. Y tengamos bien en cuenta dos cosas: que es deber del Estado mantener el orden y la tranquilidad públicos(y para eso existe la policía), pero en ocasiones requiere del respaldo de las FF.AA. para responder a los desmanes públicos.
Lo que los caviares si muestran y exteriorizan fervorosamente son los grandes prejuicios que abrigan contra las FF.AA. Y que al igual que la infausta y desaparecida comisión de la verdad (compuesta en su mayoría por comunistas y caviares) , tienen ante todo un sesgado concepto de lo que representan las FF.AA, conceptuándolos y estereotipándolos como brutales animales violadores de los derechos humanos. Cierto es que las FF.AA [malos elementos en si] han cometido muchos excesos en el pasado y que eso tiene que estar presente para que ello no vuelva a repetirse, pero de allí a querer exponer a todos los militares como una tira de brutos animales y violadores de los derechos humanos “per se“ o “potenciales” violadores de los derechos humanos, es mucha la diferencia. Las FF.AA son una institución fundamental en el país porque nos garantizan la soberanía y seguridad nacional ante cualquier amenaza interior o exterior, y que cumplen además un rol significativo (y lo han hecho a lo largo de toda nuestra historia) en la integración nacional; por ende debe ser tratada con sumo respeto. Y si hubo errores pasados cometidos por esta institución, no es saludable que se la lapide o “fusile” por ello, sino al contrario, es necesario que se apoye y coadyuve para su recuperación y modernización. Algo imposible para los caviares que siguen alimentando su supina ignorancia y su animadversión sobre las FF.AA y mantienen además su interesada ceguera voluntaria sobre los hechos positivos de esta institución.Curioso es advertir que en las épocas del terrorismo , los caviares se calentaban la boca hablando de poner límites al accionar de las FF.AA, pero cuando por fin un gobierno lo hace , se oponen. A eso se le llama hipocresía descarada.
En fin, lo cierto es que ahora tanto la Policía Nacional como las Fuerzas Armadas cuentan con una serie de dispositivos legales que los obligan a adoptar procedimientos disuasivos antes de emplear la fuerza letal .Todo con el unico objetivo de proteger a la ciudadanía , haciendo un buen uso de la fuerza .
















