Las fotografías donde la bailarina Leysy Suárez se luce posando sus genitales sobre la bandera y el pabellón nacional no solo han tenido un significado ofensivo y agraviante contra la bandera nacional , sino que además , nos muestran la paulatina pérdida de un valor esencial : “la conciencia cívica”
Y lo que más sorprende, son los sobresaltos de algunos personajes y personajillos por la enérgica reacción del gobierno en este caso. El ministro de defensa Antero Flores Araoz fue uno de los más decididos para hacer respetar el decoro de nuestra bandera nacional, llegando incluso a autorizar a los procuradores de su sector, a formalizar una denuncia “por ofensa a los símbolos patrios”, contra la vulgar bailarina. El ministro fue contundente:“Hay que respetar los símbolos patrios. La Bandera, el Escudo y el Himno no pueden ser materia de vejación, por el contrario, deben ser absolutamente respetados”
Para el gobierno y la mayor parte de la ciudadanía, este hecho constituyo una ofensa con el país entero, y para con quienes a base de esfuerzo, sudor y sangre salvaguardaron el mayor de nuestros símbolos patrios. Sin embargo para algunos personajillos, este hecho tan solo configuro un acto de mal gusto. Y se rasgaron las vestiduras por la formulación de una denuncia contra la bailarina, aduciendo un supuesto psicosocial por parte del gobierno y hasta una censura o un precedente para futuras censuras.
Qué tal si les recordaran a estos personajillos que nuestros símbolos patrios no son trapos sucios que puedan ser usados como a uno le venga en gana. Existen leyes que así lo señalan.Y los peruanos de buena voluntad estamos para cumplirlas cabalmente y las autoridades para custodiarlas. ¿Sera que para estos personajillos no existe el principal valor cívico que es el respeto a las personas? . Y cuando se trata de la bandera nacional, símbolo del orgullo nacional, ese respeto lo merecen los 28 millones de peruanos y peruanas que día a día se fajan por hacer de este país un lugar mejor.
Pero eso no es lo más preocupante. Porque puede ser muy discutible si es que la descarada bailarina merece o no una sanción penal (que reciba una sanción esta fuera de discusión) o si el empeño del ministro de defensa en este tema fue excesivo o no. Lo alarmante está en que haya personajillos que confundan [e intenten confundir a los demás] la libertad de expresión con la indecencia implícita, y dejen de lado el respeto hacia los elementos intangibles de un país.
Conciencia cívica es sin duda respeto hacia los valores, libertades y derechos humanos, pero ello también implica respeto hacia los símbolos nacionales, resumen de los ideales colectivos de un país; sin esta práctica no podría hablarse de civismo ni de patriotismo.
Algo que queda suelto dentro de este tema es: ¿qué es ofensivo y que no, y quien lo determina? .La mejor forma, sin duda, para determinarlo es utilizar el sentido común, y las normas ya establecidas. No hagamos debates infructuosos, cuando bien sabemos que las cosas intangibles, son justamente eso, intangibles.
Pero además es evidente que el gobierno no solo debe plasmar sus esfuerzos en buscar sanciones, cuando las ofensas ya están consumadas, es necesario hacer un trabajo “provisorio y preparatorio”, con los niños y jóvenes,empapandolos de la conciencia cívica. Quizás sea tiempo de restaurar en todos los colegios del país, la educación Cívica.













